ABSTRAC
La escuela no sólo ha de alentar nuevas formas de ver y de mirar sino también debe realizar un giro hermenéutico para hacer comprensible las producciones humanas desde las instituciones civiles a las producciones artísticas. Este es el ámbito de la educación patrimonial ( heritage education ) que refiere la acción educativa sobre los bienes colectivos que nuestra generación posee. Bienes heredados o adquiridos, que queremos mantener y conservar, puesto que los dotamos de valor o los consideramos un bien en sí mismo. La educación patrimonial reconoce fundamentalmente la importancia del patrimonio cultural y natural en la construcción de los procesos simbólicos que contribuyen a configurar nuestra identidad dentro de un universo de sentido humano. El educador aprovecha así el valor simbólico del patrimonio, entendido como vehículo para la transmisión de valores culturales e identitarios. Puede retomar monumentos emblemáticos para comprender el pasado y adentrarse en el presente, estableciendo nexos entre el presente y el momento relativo a la creación y construcción de ese bien cultural, buscando la relación del patrimonio con un conjunto social sin el cual no hubiese tenido sentido. Altamente eficaces son las estrategias que ponen en juego la sorpresa y la intriga que contribuyen a la participación e implicación del sujeto que aprende. Pero la secuencia procedimental ha de ser siempre conocer-comprender-respetar-valorar-cuidar-disfrutar-transmitir. El comportamiento se centra en el respeto, la implicación emocional, la autoafirmación y la empatía al generar vínculos de complicidad entre ellos y su entorno natural o contexto social. A partir de ahí, se puede trabajar desde lo emotivo, lo creativo y las relaciones humanas. Este proceso se conoce como inercia de apropiación simbólica que se complementaron inercias de comportamiento (respeto, valoración del patrimonio propio, de otras culturas y aceptación de la diferencia) que permiten adquirir otras inercias como la de conservación y cuidado y la inercia de protección de aquello que se comprende y valora. Los contenidos conceptuales han de estar al servicio de los procedimentales y los actitudinales, se trata de “conocer para” establecer una identidad con otros ciudadanos y “comprender qué” significa ser humano. Todo ello con la cautela de no caer en etnocentrismo o adhesiones que rechacen otras identidades culturales. Los receptores del patrimonio, niños o jóvenes, son sujetos que se socializan. La labor educativa en definitiva no es tanto la de dar a conocer sino la de ayudar a construir la identidad, generando un sentimiento de pertenencia al legado cultural de la Humanidad. Enseñar a preguntar, a sospechar, a dudar, a encontrar pistas y motivaciones aparentemente ocultas permite un giro hermenéutico en el desvelamiento del patrimonio. En definitiva la educación artística y la educación patrimonial tienen consecuencias importantes para la educación ética al menos en cuatro niveles:
a) Nivel epistemológico donde el arte se revela altamente eficaz para descubrirnos la gramática de los sentimientos . En la medida que sepamos verbalizar y definir nuestras emociones sabremos reconocerlas en los demás. La educación artística en este sentido ayuda a potenciar la empatía que es la emoción que alerta a un niño de la situación por la que pasa otra persona y despierta su conciencia impulsándoles a ser tolerantes, comprensivos y compasivos con las necesidades de los demás. No saber lo que se siente no significa no sentir nada, la educación artística contribuye a desarrollar la inteligencia emocional ayudando al niño a descifrar sus sentimientos y a reconocer esas emociones en los demás. El primitivismo, el arte naï f y el art bru t nos acercan a la ingenuidad y espontaneidad de las emociones de los niños. De hecho muchos artistas como Klee, Miró se interesaron por el arte infantil y Dubuffet en particular por el arte de los locos.
b) Nivel ontológico . El arte posee una capacidad de comunicación superior a cualquier manifestación intelectual y nos lleva a reconocer de nuevo el mundo en que vivimos como si lo conociéramos por primera vez. Es la verdadera realidad del mundo la que brota de la obra de arte, la que “sale al exterior”, “así de verdadero, así de óptico” como señaló Goethe. El arte nos saca de nuestras preocupaciones, de nuestras rutinas, nos abre los ojos para lo que Gadamer enunció como el “conocimiento de la esencia”. Los zapatos pintados por Van Goh tienen “más ser” que los del pintor, son más que una copia porque reflejan su esencia. El expresionismo alemán ejemplifica esa tensión a la vez óntica y ética, cuando el artista renuncia a hacer un cuadro “bello” por hacer un cuadro “verdadero”. La educación artística muestra cómo el arte no es sólo producción o creación de objetos bellos. Más que la forma bella el arte busca la forma significativa que en algunas ocasiones tiende hacia un cosmos ideal y enotras al mundo del dolor y el sufrimiento. En la época contemporánea muchas vanguardias tomaron la decisión de representar lo feo en toda su antiestética verdad. La finalidad de estos artistas no era embellecer la realidad sino desvelarla en toda su crudeza. Su finno era lo bello, sino lo verdadero.
c)Nivel perceptivo educando la mirada para aprenciar y diferenciar los diversos estímulos del entonro social y natural. La expeiencia estética contribuye al desvelamiento de la realidad cotidiana y de aquello que permanece oculto por la tutina . La contaminación medioambiental y la globalización pueden ser contempladas con ojos estéticos como circunstancias que necesitan de la acción y la reflexión artística. Las fotografías de Smithson en el primer casoy de Marc Ribou en el segundo, por ejemplo, activan la capacidad de crític ay concienciación social para una edeucación medio ambiental, la sostenibilidad y la solidaridad. En este sentido la educación artítica contribuye a la transformación social en relación no ´sólo con la educación medioambiena o política , también en relación con la discriminación de género o racial, evolucionando de una concepción cognitiva , a una comprensiva, crítica y finalmente de desarrollo social.
d) Nivel hermenéutico para comprender el universo de sentido humano a través de las manifestaciones esteticas de la cultura popular, de las culturas lejanas o del patrimonio cultural y natural. En Occidente el arte siempre ha tenido un carácter eurocéntrico y por ello una gran variedad de fenómenos artísticos no europeos fueron desdeñados y calificados de inhumanos, salvajes, ingenuos o primitivos. Los objetos que los exploradores llevaron a Europa se medían según la “norma” de belleza o el gusto occidental y el arte de otras culturas sólo podía entenderse por tanto como una desviación de la norma natural. Sin embargo muchos artistas modernos se han inspirado en los pueblos primitivos como Gaugin que se trasladó a la Polinesia o Picasso que inventó el cubismo motivado por el arte africano. Las tendencias pictóricas y escultóricas de los últimos años han recibido influencias étnicas de Asia, Africa e Indonesia. En la educación patrimonial el arte remite al legado cultural vinculado a la interculturalidad como actitud ética ante el hecho social de la convivencia de diversas culturas en un mismo espacio geográfico. Nos muestra lo común en la diferencia generando respeto y tolerancia por otras maneras de estar y actuar en el mundo. |